La meditación como parte de la vida diaria

“Nuestro miedo más profundo es saber que somos poderosos más allá de toda medida. Todos podemos brillar, tal como hacen los niños. Y cuando permitimos que nuestra propia luz brille, inconscientemente damos la oportunidad a otras personas para hacer lo mismo. Conforme nos vamos liberando de nuestros miedos, nuestra presencia libera a otros automáticamente.”

NELSON MANDELA

Cuando hablamos de meditación, existe la asociación con algo religioso, porque su procedencia  tiene origen en el  Hinduismo y el Budismo, más allá de este hecho,  nos referimos a la Meditación, como las  diferentes prácticas de recogimiento interior, donde el ser se entrega a su intimidad, desconectando de la  tecnicidad  que nos atrapa con hábitos permanentes para poder funcionar  en una sociedad establecida culturalmente.

El hecho de no atender  ese lugar íntimo “el verdadero ser”, estando en la permanencia del afuera, ocupándonos  de las reglas para poder funcionar dentro de este  colectivo, ese día a día que nos estresa, que nos avasalla, que nos invade de pensamientos;  va creando un extravío, una insatisfacción,  una ausencia de nosotros mismos, un vacio difícil de llenar, porque quien lo ocupa somos nosotros  y estamos  fuera,  buscando un no sabemos que, en no sabemos dónde.

Ese desasosiego aumenta  y crea una turbulencia mental, llena de pensamientos  guiados por el ego, desde donde domina y controla con permanencia  cualquier estado de ánimo, creando emociones como respuestas subjetivas al entorno, produciendo  cambios fisiológicos, funcionales, nerviosos…

La Meditación forma parte de las ayudas que podemos incorporar a nuestra vida diaria. Ese encuentro íntimo cotidiano  con nuestro ser,  permite llegar a vernos desde otro lugar, a conocernos diferente, a entablar contacto desde otras perspectivas,  desde el amor a uno mismo, reencontrándonos  en ese  camino, sabiendo que formamos parte de la unidad a la que intuimos pertenecer.

Son muchos los beneficios que nos puede aportar la meditación, en lo físico, emocional y mental, porque están íntimamente relacionados; desde el mejoramiento de la concentración, la memoria, el  sistema inmunitario, el dominio de la inteligencia emocional, la forma de relacionarnos con los demás, el estrés, el  cambio de hábitos perjudiciales para la salud (alcohol, tabaco).

Hay elementos importantes que ayudan, y se pueden utilizar  en la meditación;  las prácticas de relajación y de concentración, el manejo de la energía y el control respiratorio, entre otros.

La respiración es uno los factores importantes en la meditación, no es solo aire y pulmones, si no la interacción con nuestras emociones, la adquisición de energía  vital a través del aire que respiramos;” desde la mirada hinduista  es una forma física de los planos sutiles de la existencia”.  Según  como la vinculemos a nuestro organismo nos sentiremos mejor o peor  con nosotros  y con el entorno  próximo, quiero decir que depende de cómo respiremos, nuestros estados de ánimo cambian, en otras palabras la respiración  contacta con nuestras emociones.

Por ejemplo podemos comprobar, que la respiración es una de las primeras funciones que se modifica,  cuando estamos bajo el efecto del estrés; Esta  se hace rápida, corta e irregular.

¿Cuántas veces nos hemos detenido a pensar, en cambiar la respiración y hacerla más larga y pausada en un momento de agobio, de máxima tención, o de pánico?  Muy pocas veces, o mejor dicho casi nunca ¿verdad? Lo que hacemos es empeorar la situación, en el mejor de los casos  respiramos rápida, entrecortada e irregularmente, pudiendo llegar a una hiperventilación; en el peor de los casos  nos quedamos paralizados, detenemos la respiración, el oxígeno no es suficiente, la circulación sanguínea se hace más lenta (nos ponemos pálidos) y podemos desmayarnos.

La respiración es el instinto más primario con el que nacemos. En los primeros años de vida se usa la plena capacidad de los pulmones, se hace sin ningún esfuerzo, pero cuando vamos creciendo y llegamos a la edad adulta, muchos  olvidamos  esa práctica natural, a causa de una salud deficiente, del estrés, las prisas, las posturas y los malos hábitos creados.

Inconscientemente retenemos la respiración o contraemos el cuerpo, de tal manera que condicionamos el flujo del aire.

Si cuidamos, o mejor dicho si trasformamos nuestros hábitos respiratorios,  lograremos cambios muy beneficiosos en la salud, no solo a nivel emocional como ya hemos visto, sino físicamente, porque al respirar de forma correcta hay un mejor consumo, aprovechamiento y desplazamiento de oxigeno, hacia las células que componen nuestros órganos influyendo en su funcionalidad, un buen aporte de oxígeno forma parte de la renovación celular.

La práctica diaria puede ir desde lo sencillo a lo complicado, quiero decir, que hay múltiples y variadas formas de meditar, dependiendo de las necesidades  de cada persona  y lo que quiera caminar en el proceso.

Un buen comienzo  para hacer una  práctica sencilla diariamente, es ubicar un tiempo y un lugar, preferiblemente el mismo cada vez, el que nos dedicaremos,  desde los cinco minutos en adelante.

Nos sentamos cómodamente, con el cuerpo relajado,  la espalda recta, hombros abajo llevados hacia atrás  ligeramente para que el pecho esté ensanchado,  abierto  y los pulmones tengan total amplitud. Conectamos  con la respiración, la observamos con paciencia y sin premura  y nos sumergimos en ella sin expectativa alguna,  dejando pasar tranquilamente los pensamientos que puedan ir apareciendo.

Con la práctica continua, nos desprendemos de la noción del tiempo trascurrido, alcanzamos un estado de atención serena, capaz de trascender lo establecido, donde el cuerpo se encuentra  en reposo y relajado. Vamos avanzando lentamente pero sin pausa en nuestro interior, contactando con ese ser real que siempre espera que le atendamos, que le creamos, que lo escuchemos, traspasando las barreras de las inseguridades, los miedos, los impedimentos. Hemos nacido con un gran potencial que espera ser utilizado para nuestro beneficio  y el de los demás,  porque todos formamos parte de la misma unidad, donde el conocimiento utilizado con sabiduría, es una aportación poderosa  para la trasformación y el despertar colectivo.

Con tantos beneficios que nos aporta la meditación, ¿que esperamos para comenzar a transitar  este sencillo  camino?  En la constancia está el  progreso. Animo, te invito a participar de este continuo despertar.

Fuente: espaciohumano

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~ por elnuevodespertar en 09/09/2011.

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